Aveces las palabras se pierden en un mar de circustancias, el silencio me atrapo en su red, no tengo ganas de hablar, no sè què decir, temo que olvidè como hacerlo.
Yo sigo acá... siempre estoy acá. Pero parece que me encajaron un adiós que yo no quería recibir. Como la persona obsesionada con la limpieza que recibe un perro de regalo.